Intolerancia a la Lactosa

Intolerancia a la Lactosa

Intolerancia a la Lactosa

Muchos expertos en salud están de acuerdo con que la leche y los productos lácteos forman parte importante de una dieta sana al contar con los nutrientes claves que todos necesitamos – hasta las personas que no toleran la lactosa.

Ayuda saber que la intolerancia a la lactosa es menos común aún en la población minoritaria, en los niños pequeños que en los adultos. Y, los estudios científicos demuestran que hasta las personas que tienen dificultad en digerir la lactosa, normalmente pueden disfrutar del consumo de productos lácteos.

El número verdadero de personas que sufren de intolerancia a la lactosa se desconoce. De acuerdo con un estudio científico cuyo propósito fue evaluar la información obtenida de una muestra nacional de 3 diferentes grupos étnicos, ajustados por edad y basado en autoinformes, la tasa actual de intolerancia a la lactosa es del 12%. Estos resultados sugieren que la prevalencia nacional de autoinforme de intolerancia a la lactosa es considerablemente menor a los cálculos anteriores.

El estudio científico llevado a cabo en el año 2009, el cual utiliza información obtenida de una muestra nacional de 3 grupos étnicos, detalla las siguientes prevalencia por cada grupo demográfico.

  • Aproximadamente 8 por ciento de los estadounidenses de origen europeo
  • Aproximadamente 10 por ciento de los hispano-americanos
  • Aproximadamente 19.5 por ciento de los afroamericanos

La intolerancia a la lactosa en los niños es menos común, incluso en las poblaciones minoritarias. Si crees que tu niño sufre de intolerancia a la lactosa, es posible que tenga una causa médica subyacente. Consulta a tu médico de cabecera, pediatra o a un dietista.

Si confirmas que tu niño sufre de intolerancia a la lactosa, es importante recordar que la Academia Americana de Pediatría (AAP, por sus siglas en inglés) indica que los niños con intolerancia a la lactosa aún pueden consumir productos lácteos para satisfacer sus necesidades de calcio, vitamina D, proteína, y otros nutrientes importantes para la salud de los huesos y el crecimiento general.

A menudo la intolerancia a la lactosa se malinterpreta pasando a considerarse como una alergia que requiere que se eviten los productos lácteos. Sin embargo, la intolerancia a la lactosa es en realidad la incapacidad que tiene el cuerpo de digerir la lactosa (un azúcar natural que se encuentra más que todo en los productos lácteos) de manera que no se trata de una condición que requiera la abstinencia total o completo consumo.

La leche, el queso y el yogurt bajo en grasa y sin grasa, proporcionan un paquete nutritivo excelente. Según los 2010 Dietary Guidelines for Americans – "La guía dietética de los estadounidenses del 2010", ésta identifica a la leche como el alimento número uno de tres de los cuatro nutrientes que los estadounidenses debemos consumir en mayor cantidad: la vitamina D, el calcio y el potasio. Aquellas personas que deciden limitar sus dietas antes de estudiar bien la información, podrían más bien estar atentando contra su salud.

La mayoría de la gente que es intolerante a la lactosa acepta soluciones para evitar el malestar que acompaña ingerir alimentos que contengan lactosa. A continuación te ofrecemos algunos consejos para incluir los nutritivos productos lácteos en tu dieta.

¡Tómela! La leche sin lactosa es leche normal, pero sin el azúcar (la lactosa) que ha sido separado. Todos pueden disfrutar tomando leche sin lactosa porque cuenta con el mismo paquete de nueve nutrientes esenciales que contiene la leche normal. Busca las opciones de leche de grasa reducida, baja en grasa o sin grasa y leche de chocolate o entera que vienen en varios tamaños y están al alcance en tu supermercado más cercano.

¡Combínelo! Añádale pequeñas cantidades de leche, queso y yogur a tu dieta cotidiana. La comida sólida disminuye la rapidez de la digestión y permite que el cuerpo cuente con más tiempo para digerir la lactosa, lo que ayuda a prevenir los síntomas de intolerancia.

¡Rebánelo! Cuando se elabora el queso de la leche, se le quita casi toda la lactosa. El queso añejo, como el queso Cheddar, Colby, Monterey Jack, Suizo y Parmesano son todos quesos naturalmente más bajos en lactosa.

¡Úntelo con una cuchara! Busca alimentos como el yogur de cultivo vivo y activo. Esos productos contienen bacteria “buena” que ayudarán a tu cuerpo a digerir más fácilmente la lactosa.

¡Mídalo! Comience por agregarle pequeñas cantidades de leche, queso y yogur a los otros alimentos que consuma. Poco a poco, aumente la cantidad de productos lácteos que consuma diariamente a medida que pasa el tiempo.

¡Sustitúyalo! Quizás estos consejos no sean para todos. Antes de realizar cambios, tenga en cuenta que la intolerancia a la lactosa es una condición muy particular. Muchas personas que son intolerantes a la lactosa todavía pueden consumir productos lácteos en distintas cantidades y formas. Siga los consejos de su médico o consulte con un especialista en nutrición para obtener información adicional.

¡Saboréelo! Hay personas que piensan que los alimentos lácteos sin lactosa saben igual que las opciones normales, mientras que existen otras personas que dicen que en realidad estos últimos tienen un sabor más dulce. La dulzura adicional es el resultado del proceso de neutralización de la lactosa. Los estudios han demostrado que las personas prefieren la leche sin lactosa a las alternativas no lácteas. Al hacer uso de estas estrategias sencillas, la mayoría de las personas que son intolerantes a la lactosa pueden seguir disfrutando de los productos lácteos a diario.

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